El lema no puede ser más ilustrativo. En el penúltimo centro comercial inaugurado en Dubai –siempre hay un último en construcción que queda desplazado a la categoría de penúltimo en poco tiempo- los clientes pueden seguir la consigna de los responsables de márketing que sirve de título para esta crónica y entregarse al consumismo desenfrenado en cualquiera de sus 240 tiendas, con menos sentimiento de culpabilidad que en los otros 50 centros similares del emirato, centro del lujo y los excesos de Oriente Próximo.
Porque ’Compre hasta desplomarse’ es el emblema del primer recinto comercial ’de ocasión’ y primeras marcas que abre sus puertas en Dubai y también en Oriente Próximo, África y el subcontinente indio: se trata de Dubai Outlet Mall, un centro de consumo donde todo el año son rebajas, convertido en epicentro de Dubai Outlet City, una localidad artificial de casi mil kilómetros cuadrados y 1.000 millones de dólares con residenciales y hoteles propios que pretende atraer 15 millones de turistas en 2010.
Inaugurado en agosto, Dubai Outlet Mall atrae a miles de visitantes con su ambición internacional y las firmas de moda, complementos, perfumería y demás necesidades capitalistas, eso sí, rebajadas. "Independientemente de la cultura, nacionalidad, edad o creencia, todo el mundo adora las gangas, y las tiendas de nuestro centro ofrecen descuentos de entre el 30 y el 90% todos los días del año", presume el director del lugar, Vishal Mahajan. "Los consumidores no se pueden resistir y cada vez encuentran más razones para volver".
Por si no desean buscarlas, el centro ofrece unas cuantas: regala cafés en sus modernas cafeterías para los compradores más fieles, facilitan la resolución de dudas a los clientes de cualquier rincón del mundo con empleados formados en 15 idiomas, ponen sillas de ruedas a disposición de mayores o enfermos que insistan en consumir y anuncian en su página web salas para asear a bebés "a disposición de las madres y los padres" que, de cualquier forma, siempre pueden ’aparcar’ a los más pequeños en una zona de juegos habilitada en la primera planta y supervisada continuamente por monitores.
Todo ello para facilitar que los más ociosos pierdan sus pasos entre los escaparates de Azarro, Max Mara, Mexx, Reebok, Massimo Dutti, Diesel, Calvin Klein, Guess, Nike, Villeroy and Boch y demás ’grandes marcas’ internacionales, las mismas presentes en otros puntos de Dubai, pero con atractivas reducciones de precios.
"El incremento continuo de visitantes y los comentarios de los comerciantes superan las expectativas y demuestran que Dubai Outlet Mall se ha convertido en una de las principales atracciones del emirato en muy poco tiempo", continúa su director. Lo cierto es que, poco a poco, Dubai ha sustituido al siempre inestable Beirut como foco comercial de Oriente Próximo, una región donde se adora gastar tanto como exhibir.
La clase alta del Golfo –que dispone de mucho efectivo para gastar, ya que sus ingresos suelen venir del petróleo, el mismo que ya ha superado los 100 dólares el barril- se caracteriza por sus excesos y encuentra en Dubai, convertido en primer destino turístico de la zona y en uno de los lugares con hoteles, restaurantes y tiendas más costosas del planeta, un buen lugar para hacer realidad sus deseos más caros.
Para la clase media alta, desplazarse hasta el principado –uno de los siete que componen Emiratos Árabes Unidos- resulta de lo más económico: desde Beirut, el vuelo apenas cuesta 50 euros. Una vez allí, los parques temáticos, islas artificiales, rascacielos –se espera que la Torre Dubai o Burj al Dubai sea el más alto del mundo- y centros comerciales reemplazan cualquier atracción cultural o histórica y ofrecen todo tipo de diversiones de estilo hollywoodiense, como el Ferrari Park ya mencionado en este blog o el Dubai Mall, el complejo comercial más grande y sui generis de todo el planeta.
Dubai Mall dispone de cataratas, lagos, un acuario donde las tortugas gigantes nadan entre restaurantes y tiendas de moda, y una pista de patinaje sobre hielo de tamaño olímpico que desafía los 50 grados que asolan el emirato en verano. Mejor no pensar en las consecuencias para el Medio Ambiente de refrescar semejantes complejos con aire acondicionado, porque si no los consumidores se desplomarían incluso antes de comenzar a comprar.
MÓNICA G. PRIETO desde Beirut
http://www.elmundo.es 4 de enero 2008